lunes, 27 de diciembre de 2010

geranios

unos geranios
helados tras la noche
el resto no

jueves, 25 de noviembre de 2010

entre sol y nieve

la nieve blanca
sombras de golondrinas
sólo un destello

lunes, 22 de noviembre de 2010

Mar

mar entre rocas

el salto de un gorrión

a contraluz

Acantilado

acantilado
planear de gaviotas
las piñas secas

martes, 26 de octubre de 2010

II Jornadas de Japón. Pamplona 2010.-











La semana pasada se celebraron en la Biblioteca pública Yagamaguchi de Pamplona las II Jornadas sobre Japón. En su programa tomó parte el grupo Haikunversaciones el día 21, jueves, a las 18:00 h.



¿Qué hacemos? Objetivos del grupo:

1) Individualmente, escribimos haiku.
2) Intentamos mejorar lo que escribimos a través del intercambio de críticas y/o opiniones pragmáticas.
3) No descartamos otras formas que incluyen el haikai-hokku-haiku, como el senryu, zappai, tanka, haibun, renga, haiga, foto-haiku, video-haiku, prosa-tanka, haiku-escultura, haiku-danza, haiku-preformance, y otras que puedan surgir, pero son secundarias y alternativas.
4) Desarrollamos la actividad, en grupo, en sucesivas reuniones presenciales.



Actividad:


1) Nos autoconvocamos a una reunión (fecha-hora-lugar-cantidad de textos) en torno a los objetivos descritos.
2) Anticipamos los haikus escritos al resto de los participantes vía e-mail o teléfono, según posibilidades.
3) Tratamos, en ronda de conversación, sobre el contenido y la forma de los textos aportados por los participantes presentes; alternando escritos y autores.
4) Cada participante corrige, modifica o descarta sus textos, si es que así lo considera oportuno, en ese momento o más tarde.
5) Nos autoconvocamos para la próxima reunión.












martes, 19 de octubre de 2010

A ras

a ras de suelo
las espigas tan altas
como los montes

domingo, 17 de octubre de 2010

higos

desperdigados
los higos por el suelo
llenos de hormigas

jueves, 23 de septiembre de 2010

calabazas

sendero al río
junto a las calabazas
cacas de oveja

maíz

seca la tierra
amarillo el maíz
sólo silencio

domingo, 12 de septiembre de 2010

el hombrecillo

el hombrecillo
sólo un diente en la boca
y duele, duele

lunes, 6 de septiembre de 2010

cuclillo

tras el ocaso
el canto del cuclillo
espigas rectas

miércoles, 1 de septiembre de 2010

desconexión

flota en el mar
la luz crespuscular
habla el silencio

martes, 17 de agosto de 2010

barbecho

campo en barbecho
ajeo de perdiz
entre los truenos

viernes, 13 de agosto de 2010

flor

flor de granado
a la orilla del río
cañaverales

martes, 10 de agosto de 2010

8x8


un escenario
dos actores
tres espectadores
cuatro paredes
cinco sillas escogidas
seis meses de ensayo
siete de embarazo
ocho veces ocho
nueve días en cartel
diez, sobresaliente
once velas de colores
doce lapsus coherentes
trece reales de vellón, la sesión
catorce años de guerra
quince de santificación
dieciséis entre dos
diecisiete palomas de oro
dieciocho notas al piano
diecinueve ángeles sordos
veinte flores desecadas
veintiuna gotas de lluvia
veintidós de abril
veintitrés sabores de mujer
veinticuatro horas sin comer
veinticinco dioses menores
veintiséis tristes tristes
veintisiete menos tristes
veintiocho lunas o
veintinueve
treinta páginas por leer
treinta y una vueltas de espiral
treinta y dos laberintos rectos
treinta y tres caballos para
treinta y cuatro jinetes cojos
treinta y cinco varas de cerezo
treinta y seis reyes desvarados
treinta y siete sombreros sin mago
treinta y ocho conejos sorprendidos
treinta y nueve buenas nuevas
cuarenta babas de ladrón
cuarenta y una ranas desfilando
cuarenta y dos a la sombra
cuarenta y tres granos de arena
cuarenta y cuatro caras de gato
cuarenta y cinco esclavos sin verja
cuarenta y seis herreros en paro
cuarenta y siete desfronteras
cuarenta y ocho nieves en mi pelo
cuarenta y nueve como quisieras
cincuenta siquieras
cincuenta y un samurais
cincuenta y dos geishas tuertas
cincuenta y tres hojas de albahaca
cincuenta y cuatro aromas o más
cincuenta y cinco serpientes de barro
cincuenta y seis desiertos desiertos
cincuenta y siete repletos
cincuenta y ocho ojos de sapo
cincuenta y nueve pelos de bruja
sesenta pócimas sagradas
sesenta y una briznas de lágrima
sesenta y dos alergias a las alegrías
sesenta y tres explosiones orgásmicas
sesenta y cuatro miradas a la vida

viernes, 30 de julio de 2010

nenúfares

toda la luna
cerrados los nenúfares
croar de ranas

viernes, 23 de julio de 2010

magnolio

atardeciendo
la sombra de un magnolio
rayos de sol

domingo, 18 de julio de 2010

fiesta

en blanco y rojo
vino, sudor y orines
sigue la fiesta


---


polos Lacoste
gomina y un buen fino
el apartado

pulgón


naturaleza

pulgones de rosal

en armonía


viernes, 18 de junio de 2010

vida

sol sobre hielo
glugluteo del agua
vuelve a nacer

tonos

Del gris al verde
insiste azul la lluvia
aromas ocres

lunes, 17 de mayo de 2010

polluelo

ojos hinchados
polluelo de gorrión
sobre la acera

jueves, 13 de mayo de 2010

reflexión

Cuando veas tu taza de té rebosar, no mires hacia arriba para ver quién vierte... piensa que, quizá, tu taza es demasiado pequeña.

-reflexión de una enseñanza del maestro Nan-in-.

martes, 11 de mayo de 2010

rosa amarilla

rosa amarilla
con gotas de rocío
el cielo azul

en el recreo

en el recreo
esquivando el balón
una paloma

domingo, 9 de mayo de 2010

agua de mayo

agua de mayo
todavía semillas
en el alféizar

sábado, 8 de mayo de 2010

tomate

tierra mojada
senda de caracoles
sale un tomate

lunes, 3 de mayo de 2010

Viento de muestra

..... .....
Marcan el comienzo de una tarde más
entre adjetivos desadjetivados
acebuches de/limitada sombra
cruel aborto de primavera larga

El viento muestra
como libro al viento
torbellinos de papeles quemados
en las manos
todavía inexpertas
de una niña que pregunta preguntas

y sobre la lluvia
llueve
y bajo la lluvia
más lluvia
..... .....

viernes, 30 de abril de 2010

hierba rosa

la hierba rosa
otoño en primavera
tras la tormenta

sábado, 17 de abril de 2010

primera luz

primera luz
mariposa en el charco
narcisos nuevos

jueves, 15 de abril de 2010

al mover

entre periódicos
al mover el armario
un caracol

martes, 13 de abril de 2010

arrullo

en la espadaña
arrullo de palomo
frío al sol

domingo, 11 de abril de 2010

viernes, 9 de abril de 2010

cerezo

blanca la flor
deja espacio a las hojas
empuja el fruto

jueves, 8 de abril de 2010

Montgó


vigila el mar

atrapando las nubes

el vell Montgó

miércoles, 7 de abril de 2010

sobre...

sobre las rocas
algas en movimiento
bajo la luna

viernes, 26 de marzo de 2010

en medio

en los cerezos
tras pasar un avión
algo de luna

miércoles, 24 de marzo de 2010

donde la nieve

donde la nieve
sobre la misma roca
croar de ranas

martes, 23 de marzo de 2010

entre la hierba

entre la hierba

florecillas azules

frío el día

domingo, 21 de marzo de 2010

mojito

nadas desnuda
entre olas de ron
cuerpo de menta

sábado, 20 de marzo de 2010

llueve la lluvia


bajo las ramas
un nido de lechuzas
llueve la lluvia

ese aroma a café...

El aroma era de auténtico café, el cual recordó a Antton el viejo tostadero que había junto a su casa de la infancia.
-Un cortado, por favor –pidió sonriente-.
La camarera, de carnosos labios y cercana a los cuarenta, asintiendo con la cabeza y hablando con los ojos, se dirigió hacia la cafetera express.
Había algo extraordinario en aquella mirada o, por lo menos, así se lo pareció a Antton. Algo más que su color tostado, como el café, que le hizo sentirse a gusto en aquel lugar.
-Aquí tienes –le dijo la camarera, con un timbre de voz que confirmaba la serenidad del momento-.
Apoyado en la barra, prendió un cigarrillo dispuesto a seguir contemplando el entorno. Apenas había cuatro o cinco clientes más: dos madres, sentadas en una mesa del fondo, que seguramente esperaban la salida del colegio de sus hijos; un jubilado con barba de varios días que apuraba su copa de anís y, a su derecha, de pie, una mujer que buscaba nerviosamente algo en el interior de su bolso de mano.
A Antton le sorpendieron aquellas manos fuertes y con cierto tono oscuro que, junto al chaleco impermeable azul que llevaba, le hizo pensar que sería empleada del surtidor de gasolina en la carretera general, a unos doscientos metros del pueblo.
El café estaba realmente exquisito, con cuerpo, de los que se dejan paladear sin prisa, cremoso. Aspiró una nueva bocanada de tabaco dejando fluir el humo lentamente y volvió a dirigir su mirada, difuminada en el espacio, hacia la mujer del chaleco. Sin saber por qué, sus ojos insistían en observar aquellas manos que rodeaban la taza en un intento de calentarse. Realmente hacía frío aquellos últimos días de febrero y trabajar a la intemperie debía resultar bastante duro.
De repente supo qué era lo que le llamaba tanto la atención de las manos de la mujer: las uñas. Eran todas largas y bien cuidadas, excepto las de los dedos índice y corazón de su mano izquierda. ¿A qué se debía este detalle? Podría ser que se las hubiese lastimado al forzar alguna tapa de uno de esos depósitos que se resisten a ser abiertos o, sencillamente, que fuese algo práctico, una costumbre que respondería a un fin concreto.
Pidió la cuenta a la camarera y, al ofrecerle los cambios de vuelta, ahora conscientemente, repasó uno a uno sus dedos. No había nada que confirmase la teoría que iba tomando fuerza en su mente, todas las uñas eran cortas, cosa lógica para su tipo de trabajo, donde una largura desmesurada resultaría incómodo y complicado de mantener.
Salió Antton de la cafetería decidido a continuar dando cuerpo a una teoría que por un lado se le antojaba absurda, pero que podía ser motivo de un estudio más pormenorizado: la autocomplacencia en la intimidad vista a través de las manos.
Como en todas las teorías, quedarían lagunas por resolver. No todas las mujeres sienten placer de igual manera, pero parece que algo sí quedaba claro: el modo de enfocar el tema habría de ser motivo de feroces críticas, por lo que resolvió guardar en secreto los sistemas y resultados de su estudio y, como mucho, hacer un comentario en alguna página de la red de redes sobre lo que una tarde de invierno observó en aquella cafetería, donde el aroma a café resultó ser el principio de una relación que relataría en otra noche de insomnio.

intentando entender al tiempo

Se podría decir que era una mañana normal de otoño. El xirimiri, típica y fina lluvia de esta tierra, regalaba su película húmeda sobre las cabezas que, dudosas en abrir los paraguas, aceptaban este rocío como el mejor de los cafés matutinos, que termina por desperezar y estimularnos.
Miré el reloj de la torre de la Catedral, las diez y diez, erótica hora, pensé. Mi duda era qué habría pensado Freud de esta imagen en mi mente y, corroborando el dato en mi muñeca, lo ví claro, el segundero estaba en las doce, en todo lo alto, en treinta segundos habría terminado el orgasmo que, impertérrito y bidiario sufre, o goza, el tiempo...
Y anunciando mi llegada con dos toques y repique en la aldaba de la casa de Antton, relojero artesano y amigo, lo encontré rodeado de relojes de arena, esbeltos y de cintura estrecha, sensuales, comprendiendo el sentido de dar y recibir y vuelta a empezar.

jueves, 18 de marzo de 2010

cóndor

miércoles, 17 de marzo de 2010

viejo arcón

el viejo arcón
las sábanas dobladas
huele a membrillo

jueves, 11 de marzo de 2010

sombra
















en la madera

con luz de mediodía

sombra de un clavo

domingo, 7 de marzo de 2010


no escribe el boli

servilleta entintada

por un descuido

sábado, 6 de marzo de 2010

ola

ola tras ola
el salitre en la arena
como la nieve

miércoles, 3 de marzo de 2010

ulular

el césped húmedo
ululando dos búhos
la luna baja

sábado, 27 de febrero de 2010

tiempo

reloj de arena
un cuerpo de mujer
la lluvia fina

jueves, 25 de febrero de 2010

guijarros

guijarros blancos
cubiertos por la nieve
no hay cangrejos

domingo, 21 de febrero de 2010

antes...

antes del sol
el farol en el charco
junto a la luna

lunes, 15 de febrero de 2010

desde la orilla

desde la orilla
el reflejo del sauce
hoy más cercano

sábado, 13 de febrero de 2010

nido
















nido con nieve
el mirlo entre las ramas
amaneciendo

martes, 26 de enero de 2010